En la oscura madrugada de Viernes Santo todos los
ursaonenses esperaban deseosos la salida más expectante de toda la Semana
Santa.
Tras la salida un poco más tarde de lo habitual, de ambas
cofradías, las dos imágenes que procesionan en esta mañana eran dirigidas por
sus respectivas cuadrillas de costaleros hacia el momento más significativo del amanecer, como
es el encuentro de madre e hijo en las puertas de la insigne Iglesia Colegial.
En la bajada de los pasos por la cuesta de San Antón un gran
número de personas se agolpaban en estas calles para contemplar la estupenda
estampa de ambas imágenes en esta pendiente.
Aún mayor era el número de devotos y cofrades que esperaban
el paso del Señor y de su Santísima Madre en la Plaza Mayor, donde estas
tercera y cuarta hermandades en pedir la venia
aumentaban el paso en su recorrido, el cual vieron obligado a disminuir
debido a la probabilidad de lluvia.
Cuando el paso de la dolorosa caminaba por las puertas de la
Iglesia de Santo Domingo, la lluvia sorprendía a esta hermandad, obligando a
sus costaleros a llegar hasta su sede parroquial en tan solo dos “Chicotás”.
La
imagen de Ntro. P. Jesús Nazareno aguardaba ya en su capilla la entrada de su
bendita madre reluciente entre blancas flores, que como cada año resaltan la
hermosa estampa de la Madre del Señor.
Entre saetas de dolor terminaba, un año más, la mañana de
Viernes Santo.
"Una mirada a nuestra Semana Mayor" www.vozcofradeosuna.com
