Con repiques de campanas de las
distintas parroquias de Osuna, se despertaba un año más nuestro pueblo para
comenzar así la semana tan esperada por todos los cofrades, la cuál comenzaría
con la procesión de palmas organizada por cada una de las parroquias en este
Domingo de Ramos.
En este día tan especial, la
Hermandad del Dulce Nombre tenía previsto realizar su salida procesional, pero
a causa de la inestabilidad meteorológica y tras varias treguas se anunció la
dura decisión de que la hermandad no podría realizar este año su estación de
penitencia.
Esta hermandad lucía la
restauración de las tres imágenes titulares, lo que produjo la decisión final,
por parte de la Junta de Gobierno, de no arriesgar su patrimonio a recibir una
tromba de agua como la caída momentos antes. Uno de los estrenos de esta
hermandad en este año eran las borlas de las bambalinas del paso de palio y la
sustitución del tradicional olivo por palmera como lo hacía antiguamente la
Triunfal Entrada de Jesús en Jerusalén.
Ntra. Sra. de los Desamparados,
Reina del Domingo de Ramos, era ataviada con saya en terciopelo azul bordada y su tradicional manto rojo cubierto con
mantilla dorada. La imagen del Dulce Nombre de Jesús lucía túnica burdeos bordada
en oro.
Tras la difícil decisión tomada
por la Junta de Gobierno el templo de San Agustín permanecía abierto hasta la
entrada de la noche para que todos los devotos pudieran contemplar la bellísima
estampa de los tres pasos de esta corporación del Domingo de Ramos.
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