¡Despierta Osuna! Que ya es Domingo de Ramos y los más
pequeños quieren bendecir sus palmas, esas que les acompañarán en su primera
estación de penitencia horas más tarde.
Con la mirada puesta al cielo, Osuna despertaba entre el
olor a incienso y palmas que en la mañana del Domingo de Ramos podíamos
percibir en las diferentes parroquias de nuestra localidad, donde todos los
fieles recreaban la entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén.
Pasadas unas horas, pequeños chubascos hacían que los
cofrades comenzaran a impacientarse.
En a Iglesia de San Agustín el ambiente era tenso. Numerosos
niños corrían por ella esperando recibir sus palmas para poder acompañar al
Señor, otros miraban al cielo para ver como se presentaría la tarde, pero la
lluvia no cesaba. La Junta
de
Gobierno decide esperar poco menos de una hora, ya que las predicciones
meteorológicas serían más favorables. Mientras tanto, el director espiritual de
esta Hermandad y el Hermano Mayor acompañaban a los devotos en sus oraciones al
cielo.
El nerviosismo no cesaba, pero el Señor quiso que la lluvia
sí.
Aproximadamente las 18:20 hrs., el toque de martillo del
joven capataz José Antonio Ruiz devolvía la ilusión a todo un conjunto de
hermanos que preparándose para cumplir con sus promesas, hacían comenzar un año
más la Semana Santa
de Osuna.
Las puertas de San Agustín se abrían y una preciosa Cruz
barroca recibía el gran aplauso de todo un pueblo que esperaba con ansias la Semana Mayor.
Tras la sonrisa y la alegría que se desprendían de todo un
tramo de jóvenes nazarenos, podíamos
contemplar el paso del Dulce Nombre, el que como todos los años
catequizaría con el andar de 28 corazones. Entre un exorno floral de claveles,
lilium y gradiolos blancos y con una preciosa túnica de cola bordada, Jesús, perdido
en el templo, buscaba a su madre.
Palmas amarillas abrirían paso a la entrada Triunfal de
Jesús en Jerusalén, la cual con un exorno floral de claveles rojos y el
tradicional olivo, y a sones de la agrupación Musical Santa Cruz de Osuna,
dejarían paso a Ntra. Sra. de los Desamparados, este año volviendo a los tonos
blancos de flores con claveles, lilium, gradiolos y rosas por todo el elegante
palio.
Este año, la
Iglesia de Santo Domingo y otras muchas calles se quedarían
con las ganas de ver la ilusión y el cariño del Domingo de Ramos, ya que por la
amenaza de la lluvia la hermandad no pudo hacer estación de penitencia
completa, tan sólo recorriendo las calles hasta rodear la Plaza Mayor.
Tras un corto pero emotivo recorrido, la hermandad volvía a
San Agustín, donde el cansancio por parte de los más pequeños se hacía
presente, pero una joven cuadrilla que con ilusión y fe portan a hombros la
imagen del Dulce Nombre, mostraban a todos los cofrades el trabajo realizado
durante mucho tiempo.
Era la hora de volver a entrar en el templo, y con ello se
cumplirían muchas promesas.
Con una preciosa cara el Paso del Dulce Nombre se despediría
de la Semana Mayor,
mostrándonos un claro ejemplo de la fe que una cuadrilla de costalero porta
sobre sus hombros.
El paso de la Triunfal
Entrada de Jesús en Jerusalén era el siguiente en despedirse
del pueblo de Osuna, el cual con un andar fino y elegante entraría en la Iglesia de San Agustín.
En tercer lugar, Ntra. Sra. de los Desamparados con un
señorial andar, entraría de nuevo en la casa del Señor, cerrando así una
inolvidable tarde de Domingo de Ramos.
Y ese niño que buscaba a su madre la encontraría horas más
tarde, cuando bajo el calor de una saeta y sobre los hombros de dos cuadrillas,
el Desamparo de una madre se convertiría en Esperanza.
