Una noche fría y con escaso acompañamiento de público, hechos que no impidieron que esta hermandad pusiera a su Titular en la calle desde el Convento de Madre Carmelitas hasta el Convento de P. Carmelita, sede de la misma.
El Señor lucía peana en madera, uno de los estrenos del pasado año, custodiado por cuatro candelabros que iluminaban al Señor y cuatros jarras de claveles rojos.
Un vía-crucis solemne, elegante y serio que a su vez engrandecían aún más la tarde noche del Lunes santo en nuestra localidad.